A finales de agosto, entre el fresco de primera hora en el autobús, el aire acondicionado de la clínica y los más de 30 grados de la tarde en la calle, el jersey fino de punto de algodón se vuelve mi capa fija. El problema lo tengo a mediodía: cuando me lo quito y lo meto en la bolsa de diario o en la mochila, al sacarlo a última hora suele salir arrugado, con los puños algo dados de sí o marcado por el roce con otros objetos.
No quiero pasar a una chaqueta rígida porque abulta demasiado para moverme en transporte público, pero tampoco me gusta que el punto fino pierda forma a mitad de semana. ¿Cómo dobláis o protegéis vosotros un jersey fino en una bolsa pequeña para que mantenga la caída y no sufra el cuello? ¿Lo enrolláis, usáis alguna funda de tela ligera o preferís llevarlo puesto aunque sobre un rato?